Empresas familiares:
El Espíritu de Navidad
“El
primer paso en un “Programa de Cambio Organizacional
RADICAL ”!!, es obvio – Cambio personal
Radical ¡!! . (LH/RG)
Diciembre. Época de reflexión
y balance, de revisar lo realizado y de plantear y
organizar las próximas realizaciones.
Es bueno aprovechar “El
espíritu de Navidad” para reflexionar
sobre los cambios que debiéramos realizar en
nosotros mismos.
Mi trabajo diario con Pymes
de Familia consiste, normalmente, en trabajar sobre
todo con los empresarios y mandos medios en cambios
de hábitos y actitudes.
Si se logran esos cambios toda
la organización parece acomodarse.
Siempre insisto en que cada
empresa es un ente único e irrepetible, y que
no se puede, nunca, generalizar sobre recomendaciones
y prácticas sin conocer a fondo la cultura
de la misma.
Siempre esa cultura, forma de
hacer las cosas, de encarar los problemas, de esencia
en la forma de ser de las empresas, es una copia de
la personalidad de quien dirige.
Por eso quiero aprovechar el
espíritu tan especial de estos días,
para ayudar a reflexionar sobre esas actitudes que
hacen que seamos la solución y la causa principal
de muchos de los problemas que tenemos que enfrentar
día a día en la dirección de
las Pymes de Familia.
En todos mis seminarios insisto
con la reflexión sobre tres temas, que son,
en mi opinión, claves para poder llevar adelante
la empresa.
Hábitos del empresario
Es imposible definir una personalidad
patrón para gerenciar una empresa, lo que si
se pueden definir son hábitos que se destacan
en todos aquellos que tienen cierto éxito en
esa tarea.
Estos hábitos
son.
Comenzar con un fin en mente.
Pro-actividad.
Manejos del tiempo.
Pensar en ganar – ganar.
Centrarse en principios.
Mucho se ha escrito sobre cada uno de ellos y el nombre
de cada uno encierra en sí el contenido del
mismo.
(Ver en este mismo sitio “Empresas
Familiares: Pensamiento Estratégico: primera
parte”).
Si ejercemos estos hábitos
tendremos un objetivo, las acciones a llevar a cabo
para alcanzarlo, la velocidad a la que queremos llegar,
cómo nos relacionamos con el medio y el rumbo
que vamos a seguir, el de los principios.
Actitudes del empresario
Siempre les explico a los empresarios
“todo lo bueno que tiene su empresa es generado
por usted, y, lamentablemente, todo lo malo también
es generado por usted” .
Muchos empresarios no son concientes
de las consecuencias de sus actitudes.
Cuando tenemos gente a cargo,
tenemos la responsabilidad de comportarnos de acuerdo
a lo que queremos generar en nuestro personal.
Un empresario me dijo una vez.
– “Estos (refiriéndose a su personal)
no entienden que yo, como dueño, puedo dejar
las herramientas tiradas cuando termino de trabajar.
Pero ellos tienen la obligación de juntarlas.”
Por supuesto llevaba años
peleando con todos los operarios, que encontraban
mil excusas para no guardar las herramientas.
Tenemos que ser concientes de
que “Todo lo que hacemos, educa; y todo lo que
no hacemos, también educa”.
Si mentimos, no esperemos honestidad;
si no somos respetuosos, no esperemos respeto; si
somos irascibles, no esperemos calma; si somos desordenados,
no esperemos orden; si somos deshonestos, no esperemos
lealtad;….. Y así infinitamente.
Podemos hacer también
una lista de las actitudes correctas del empresario:
Determinación:
Es lo que diferencia lo imposible de lo posible. Estoy
aquí para llegar no para “tratar de llegar”
Preparación, planificación y capacitación:
El orden indispensable para llevar a delante cualquier
misión.
Resiliencia: (Este término
viene de la Física y se aplica a aquellos materiales
que tienen la capacidad de volver a su estado original
después de haber estado sometido a muy altas
presiones.) La mayor dimensión del hombre no
se encuentra en los momentos de confort y conveniencia,
se encuentra estando en tiempos de desafío
y controversia.
Trabajo en equipo: Es necesario elevarse por encima
del beneficio personal cuando se toman decisiones.
Promover diversidad de personalidades y habilidades,
valores comunes y objetivos compartidos.
Relación con el personal
Trata a una persona como quieres
que sea y así se comportará.
En una de las empresas que me
tocó ayudar, al preguntar por el personal las
respuestas eran del tipo:
- No, Víctor, no es bueno
para nada. Susana sabe facturar pero no le pidas otra
cosa. Angélica no tiene capacidad, no se le
puede pedir nada.
Lo peor es que esta gente era
la que estaba en contacto con los clientes, por supuesto
con sueldos muy bajos y tratados como el dueño
creía que ellos eran.
Con esas actitudes querían
ser competitivos.
Siempre insisto que el salario
no es la principal causa de descontento de los empleados.
A nadie le alcanza con lo que gana. (Siempre que los
salarios estén por debajo del mínimo).
Cuando alguien recibe un aumento de salario, al tiempo
eleva su nivel de vida y otra vez se muestra desconforme,
si no se cambiaron las verdaderas razones del descontento.
Además nadie quiere ganar
buenos sueldos a costa de un trabajo que no es valorado.
Lo que hace a la gente
respetar a la empresa es:
- Reglas de juego claras. Los
empleados deben saber exactamente que se premia y
que se castiga en la organización, y esas reglas
deben ser explícitas.
- Justicia. Las mismas reglas
para todo el mundo dentro de la empresa, inclusive
el dueño.
- Reconocimiento. Decía
Freud que todos hacemos las cosas bien para que los
demás perciban que las hacemos así,
que no basta con ser bueno si los demás no
lo reconocen.
Y lo que hace al personal alinearse
con los objetivos, es seguir la regla de oro de las
relaciones humanas en la empresa:
Premiar y reconocer en público,
reprender y corregir en privado.
Conclusión
Estos temas no son de tratamiento
habitual en los manuales y libros de Dirección
de empresas.
Pero mi experiencia con las
Pymes de familia es que si conseguimos que los dueños
tomen conciencia y cambien su actitud, los resultados
son asombrosos.
Es mi intención hacer
reflexionar a los dueños de Pymes sobre estos
temas que influyen tanto en el éxito y el clima
de trabajo.
Las transformaciones se producen
casi sin esfuerzo, el personal inmediatamente percibe,
si el empresario consigue cambiar las actitudes, la
diferencia de clima y bajan en forma notable el ausentismo
y las impuntualidades.
Aprovechen este “Espíritu
de Navidad” para reflexionar y preguntarse:
¿Es lo que más
me molesta de mi gente mis propios defectos?
¿Cuánto hace que
no felicito a nadie por un logro o un trabajo bien
realizado?
¿Cuándo fue la
última vez que les dije gracias por todo el
esfuerzo que ponen en la empresa?
¿Cuándo fue la
última vez que les pedí perdón
por haberme equivocado?
¿Cuánto se, acerca
de la vida privada de mis empleados, si tienen problemas,
si necesitan apoyo moral por algún tema? ¿Qué
se de su familia?
Lo bueno de estos cambios es
que no generan aumento de costos y sí enormes
beneficios.
Les sugiero aprovechar este
“Espíritu de Navidad” para organizar
una reunión con todo el personal y hacer un
brindis, agradecerles el trabajo aportado, pedirles
disculpas por los errores y felicitarse mutuamente
por haber llegado donde están, sea donde sea,
porque estoy seguro que a partir de ese momento van
a estar todos, absolutamente todos, un poco mejor.
Autor: Ing.
Santiago Antognolli
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