Negociaciones: Hoja de
ruta para un acuerdo
En la mayoría
de las negociaciones las necesidades de los protagonistas
no son realmente antagónicas pero de alguna manera
surge el conflicto. Herb Cohen -inventor del concepto
Win Win- revela algunas de las máximas que deben
tenerse en cuenta para lograr que la negociación
resulte provechosa para ambas partes. Un hermano y una
hermana han estado disputando por las sobras de una
torta, y cada uno insiste en querer una porción
más grande. Ambos desean esa porción y
no quieren que al cortarlo, el otro les de el pedazo
de menor tamaño. En el momento en que el chico
toma el cuchillo y se dispone a llevarse la porción
más grande, llega el padre. Como
en la tradición salomónica el progenitor
dice: "¡Un momento! No me interesa quién
corte las dos porciones. Pero quien lo haga tiene
que darle al otro el derecho a elegir.
Naturalmente, para protegerse,
el chico corta las dos porciones idénticas.
Existen numerosas situaciones como esta, en las que
las necesidades de los protagonistas no son realmente
antagónicas pero de alguna manera surge el
conflicto.
Puede tratarse de una coincidencia
pero, en una negociación colectiva entre empresarios
y sindicalistas, la metáfora del pastel es
la que normalmente se utiliza. Si se ve al pastel
como a una suma fija de dinero, lo que una parte gana,
la otra tiene necesariamente que perderlo. En este
contexto no hay muchas posibilidades de un resultado
creativo. En cambio deberíamos ver nuestros
verdaderos intereses como complementarios y preguntarnos
mutuamente: ¿Cómo podemos hacer el pastel
más grande entre todos, de manera que todos
tengamos mayor margen?
Si se transforma el objetivo de vencer al otro por
el de superar el problema, todos pueden beneficiarse.
Una aproximación win-win
intenta producir resultados que sean aceptables para
ambas partes. Ve al conflicto como un problema que
debe ser resuelto, una oportunidad de descubrir posiciones
más atractivas y creativas. Y cuando ambas
partes están comprometidas en llegar a este
estilo ?en el que prima la mutua confianza y empatía?se
puede dar por hecho que se llegará a un acuerdo.
Para lograr el éxito es fundamental:
Establecer confianza mutua
La única manera de salvarnos
de lo peor tal vez sea esperar lo mejor. En una relación
continua cuanta más confianza deposite en los
demás, estos más justificarán
su fe en ellos. Además si demuestra fe en su
honestidad y confiabilidad, entonces alienta a cumplir
sus expectativas. Cuál es la alternativa? Si
empieza siendo suspicaz y desconfiado, lo más
seguro es que haga real su profecía.
Obtener el compromiso de
la otra parte
Ningún individuo es una
entidad aislada, toda persona con quien tratamos está
apuntalada por quienes la rodean. Para obtener el
compromiso nada mejor que acudir a esta gente que
puede ayudar, en caso de ser necesario. Hacer que
terceros que tengan influencia sobre una de las partes
se comprometan con una idea propuesta por la otra
puede generar resultados asombrosos.
Controlar a la oposición
No hay nada de malo en que exista
oposición, si no tiene oponentes, es que aún
está paralizado. Como escribió Walt
Whitman, ¿Acaso no habéis aprendido
las grandes lecciones de los que se oponen a vosotros?.
En el proceso de un acuerdo pueden encontrarse dos
tipos de oposición: el opositor de ideas y
el opositor visceral. Un opositor de ideas estará
en desacuerdo con un asunto o alternativa concreta,
mientras que un opositor visceral será un adversario
emotivo, que no sólo estará en desacuerdo
con el punto de vista de la otra parte sino que estará
en desacuerdo con la persona en su totalidad. En ninguno
de ambos casos olvide el poder que tiene su actitud
y nunca juzgue las acciones y motivaciones de los
demás.
El negociador exitoso
Al igual que un maestro de ajedrez,
el negociador exitoso necesita conocer toda la estrategia
posible: desde la apertura del juego hasta el mate.
Recién entonces puede entrar con confianza
en la negociación y estar seguro de que está
preparado para cualquier eventualidad que pueda ocurrir.
Al mismo tiempo trata de lograr un resultado que dé
a cada uno lo que pretende, y procura una solución
que no sea meramente aceptable, sino mutuamente satisfactoria.
Este negociador podrá conseguir lo que desea
si reconoce que cada persona es única y que
es posible reconciliar las necesidades.
Si uno puede lograr ponerse
en el lugar del otro y verse a uno mismo como alguien
que resuelve problemas hará un buen trabajo.
El buen negociador tiene que saber comunicarse, no
mucho, sólo lo necesario; y fundamentalmente
sabe escuchar. No estereotipa a la gente.
El buen negociador se relaja
y ve a cada negociación, ya sea en el trabajo
o en su casa, como a un juego. Es capaz de decirse
a sí mismo: Es un juego. Es el mundo de la
ilusión. Una táctica percibida deja
de ser una táctica. Me importa pero no tanto.
Herb Cohen
©Intermanagers, 2005 |